Números y Ciencia

Mi cercanía a la ciencia me hace ser precavido a la hora de interpretar la información en cuanto a cantidades y escalas relativas, porque puede llevar a una conclusión equivocada.  Siempre hay que tener en cuenta la objetividad con la que se presenta la información, no me refiero de quien venga aunque en cierta medida si importa, sino si se aportan datos para comprobar la objetividad. Voy a poner un ejemplo claro que vi en un pequeño documental, hablaban del famoso share de televisión, o audiencia en español. Siempre había tenido curiosidad de como ‘sabían’ eso, pues resulta que para ello utilizan unos aparatos que conectan al televisor y así se recopila los datos de ‘audiencia’. Estos aparatos sólo los tienen unos 4.500 (creo)  hogares aquí en España, si somos  unos 45 millones, poniendo a 4 personas por casa, habría unos 11 millones de hogares, echar cuentas. Para que veáis lo que conlleva tomarse las estimaciones estadísticas a la ligera.

El ejemplo de la audiencia no tiene la mayor importancia fuera del ámbito comercial para las cadenas de televisión. Algunos casos pueden ser más peligrosos porque pueden crear o bien alarma social o bien despreocupación. Por ejemplo, en temas de salud. Cuando nos realizamos unos análisis, el médico los analiza y nos informa de posibles problemas para nuestra salud, ya sea por tener algo por encima o por debajo de lo ‘normal’. Cuando se dice normal y fuera de lo normal o habitual, se puede terminar sacando conclusiones equivocadas. Por no dar o quitar en demasía la importancia a unos valores, hay que analizar dichos resultados en su justa medida. En primer lugar tenemos que definir lo que es normal. Algo normal o habitual es lo que estamos acostumbrados a observar, por ejemplo lo normal es ver peras en un peral y manzanas en un manzano, o encontrarnos cactus zonas desérticas, o la sangre sea roja.  ¿Es posible algo fuera de lo habitual? Si, claro. Podemos injertar a un peral para que produzca también manzanas o comprar en un vivero un cactus y tenerlo en casa. En segundo lugar toca realizar una tarea más importante, poner los limites,  que situaciones dejamos dentro o fuera, de la normalidad. En el ejemplo de la sangre, ¿admitimos sólo un rojo concreto o tomamos una gama de rojos más o menos amplia? Este punto es más importante de lo que parece, porque llevado a los análisis médicos también vienen de acompañados de ‘valores de normalidad’, los cuales no son otra cosa que intervalos donde están establecidos dichos limites. Por ejemplo el número de plaquetas o el mal llamado ‘colesterol malo’. Hay que tener muy en cuenta el que esos limites no son establecidos porque si y tienen carácter absoluto. Todo lo contrario, son ‘establecidos’ por estudios (cientíco-estadísticos) que comparan análisis de muchas personas con buena salud (o al menos eso aparentan), en cada análisis se obtiene una medida concreta para un aspecto, juntando todas las medidas de un aspecto obtenemos una distribución y basándose en ésta se establece la hipótesis de cual es la zona de ‘normalidad’.

CorazónOtro ejemplo más, el número (‘normal’) de pulsaciones por minuto de un corazón adulto  en reposo está entre 60 y 80, ésto no significa que sea fatal tener más o menos, en el caso de los deportistas (de los que hacen deporte con bastante frecuencia, no vale coger la bici cada viernes un rato) suelen tener menor número de pulsaciones en reposo, o un niño donde son entorno a las 100. Por lo que hay que tener claro que no se puede sacar de contexto los resultados de un estudio.

Un punto que quiero dejar claro es el referido a las escalas usadas en ciencía y terminos usados habitualmente en la sociedad:  nada, poco, mucho, entre otros. Ambos son maneras de cuantificar algo, pero de muy distinta manera ya que cada valor referido por ejemplo a ‘poco’ es muy diferente según quien lo dice. Mientras que en la ciencía aunque la escala usada será independiente de quien la use. Dos personas que han comido dos manzanas cada una, una de ellas piensa que las dos manzanas eran mucho mientras que la otra puede pensar lo contrario, pero ambas estarán de acuerdo en que comieron dos manzanas. Se puede pensar que las escalas usadas en la ciencía no son absolutas y son más bien relativas, así es, por ejemplo para medidas de longuitud se puede utilizar los metros o lo pies pero sea quien utilice la escala obtendra el mismo valor.

Anuncios

Un comentario en “Números y Ciencia

Los comentarios están cerrados.